D.O.P. Uva de mesa embolsada de Vinalopó

D.O.P. Uva de Mesa Embolsada del Vinalopó – Un nuevo año

Cerca del Mediterráneo, tierras de Alicante sirven de cuna para una perla de nuestra gastronomía: D.O.P. Uva de Mesa Embolsada del Vinalopó

Manteniendo promesas

Pasada la Nochebuena y la Navidad, enfilamos la recta final de año con sus preparativos, su celebración y sus promesas. Son días en los que reflexionar sobre los pasados doce meses y en un balance realista, afrontar otros nuevos trescientos sesenta y cinco.

Los medios, (como siempre), repiten su cíclico bombardeo de mensajes clichés, retomados y reusados en cada temporada. Hasta ahí nada nuevo. Cuando ya hemos cumplido algunos años y hemos aprendido a mirar la vida y sus circunstancias con cierta objetividad, es fácil distinguir las mentiras abusivas de los fenómenos de masas. Las frases gastadas por tanto uso necesitan un reciclaje completo y no una nueva capa de pintura.

Las «promesas de Año Nuevo» son una banalización más, como tantas otras, que acechan cada mes. Precisamente, en el adjetivo nuevo, radica la trampa de la cual se nutre lo peor de nuestra sociedad y estilo de vida. ¡No es que me parezca mal afrontar retos, compromisos y juramentos! No, no voy por ese lado. Es el detalle de nuevo lo que no me gusta.

Tal vez la luz ya nos iluminó hace tiempo, ya tuvimos la inspiración, la idea y la fuerza para empezar caminos. Si fue así, este vértice entre dos fechas es buen momento para renovar votos, mirar con orgullo el camino recorrido y, alzados en la inercia de su ola, seguir avanzando otro año más, no en busca de meta alguna, sino por el mero placer de continuar realizando nuestro propósito según nuestra propia naturaleza e inquietudes.

Me gusta lo que hago. Las columnas con las que trato de alzar cada nueva jornada mi alma, ya hace mucho tiempo que fueron cimentadas. En este trabajo sin fin, el placer es el simple hecho de verlas crecer cada día un poco más. Como un hijo. Derechas, y a buen ritmo, se sostienen mi voluntad, mi perseverancia y mi actitud.

Ya hace tiempo que encontré las canteras de las que extraer las piedras. Me gusta sentarme cada madrugada, muy temprano, antes del amanecer, a incrementar las páginas de este blog. El placer de escribir en compañía de un té, y mi gata dormida junto a mí, es sobrada recompensa. Me gusta mi trabajo, obtengo un pago de mano de mis compañeros y los clientes, muy superior al neto salario. Por las tardes, me gusta la musicalidad, que junto a Euterpe voy creando con la punta de mis dedos. Por 88 ventanas voy sacando un paisaje interior que vuelve a mí sonoro y fiel.

No necesito promesas de Año Nuevo. Mantendré las que ya hice, hace mucho tiempo y la mágica calidad de mis doce uvas, me servirán con su broche de oro para brindar por lo pasado y conjurar el tiempo venidero.

D.O.P. Uva de Mesa Embolsada del Vinalopó

Orgullosos de todo lo nuestro, podemos afirmar que la tradición de las uvas junto a las doce campanadas nació también en España. Ya hay muchas webs que recogen este hecho así que no las repetiremos y bastará este enlace para el que desee profundizar.

Muy cerca del Mediterráneo, en las tierras de Alicante por las que discurre el río Vinalopó, un clima de levante templado y lleno de luz, sirven de cuna y abrigo para producir otra de las joyas de las frutas nacionales. En el país del vino, además de tantas y tantas variedades de donde nacen tan espléndidos caldos, por supuesto habría de encontrar su lugar, una uva que se disfrutara fresca y natural.

En la comarca del medio Vinalopó, los pueblos de Agost, Aspe, Hondón de los Frailes, Hondón de las Nieves, Monforte del Cid, Novelda y La Romana, ponen sus fértiles suelos para producir la Denominación de Origen Protegida Uva de mesa Embolsada de Vinalopó. Única en su especie, desde finales de agosto hasta enero, se suceden las variedades Victoria, ideal, Doña María, Red Globe, Roseeti, Dominga y Aledo.

La peculiar forma de cultivo en la que los racimos maduran al resguardo de bolsas de papel, aseguran la perfecta conservación de cada una de sus piezas, maximizando la calidad y la óptima maduración con la que finalmente llega hasta nuestros fruteros. Todas estas particularidades, y la tradición arraigada en la zona, hizo este cultivo merecedor de reconocimiento oficial de la UE en 2015, quedando registrado y publicado, el Pliego de Condiciones que ampara al Consejo Regulador de la marca en el uso del nombre y lo protege frente a imitaciones.

En este ejercicio, que aún falta por concluir, casi 40 millones de kilogramos han sido ya certificados, comercializados bajo la garantía del sello europeo. 33 empresas han abastecido al mercado nacional y comunitario con unas ventas exteriores que rondan el 25 % de la producción. El broche final de la campaña será para la variedad Aledo y sus «uvas de la suerte» para la noche del 31 de diciembre, un cierre de calidad insuperable.

Uvas, cava y brindis

La potencia de la vid, su cultivo y aprovechamientos, queda más que patente en las comidas y cenas de estas fechas. Desde los vinos afrutados con los que comenzamos a maridar entrantes… el blanco, para sabores marinos, hasta los potentes tintos, para las carnes: todo ha nacido de la parra.

Luego están los alcoholes destilados de los licores y aguardientes para los chupitos y digestivos. Finalmente llega la hora del brindis y la entrada triunfal de nuestros espumosos, capitaneados por el Cava. Pero la noche del 31, será la pureza de la fruta, en su estado más natural, sin conocer la viticultura, la que presidirá los segundos que tarden en sonar las 12 campanadas.

¡Por mucho más de lo mejor!, ¡Feliz año nuevo!

¡Salud!

Uva de Mesa de Vinalopó blanca y tinta
Uva de Mesa de Vinalopó blanca y tinta

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