I.G.P. Tarta de Santiago

I.G.P. Tarta de Santiago – Magia y sabor en el camino

En todo El Camino es fácil de encontrar y mucho más de reconocer. La Tarta de Santiago es redonda, recubierta de azúcar glasé y con su sello único de identidad marcado por La Cruz de la Orden Santiago.

Recordando los pasos

Hace ya un buen puñado de años que hice el Camino de Santiago por última vez. Fue a finales de los 90, bien acompañado de amigos y ganas por descubrir. Por supuesto que desde entonces he vuelto muchas veces a Galicia, pero no ha sido con la mochila en la espalda y las botas bien apretadas.

La magia del camino, muy por debajo de las estrellas y mil y una interpretaciones esotéricas, está en las huellas y en las personas. Paso a paso y kilómetro tras kilómetro, se va forjando la voluntad por encima del cansancio. Esa transformación, casi mágica, después de 500 kilómetros crea un poso que no desaparece nunca.

Cada día y cada hora se comparte un tramo del camino con uno u otro amigo, eso es normal. Pero también está la magia del desconocido, aquella persona que llega a tu lado y sin darte cuenta se establece una conversación, muchas veces profunda y enriquecedora. Esta clase de encantamientos, sin necesidad de pociones ni varitas, tan sencilla, es casi imposible conjurarla en la ciudad.

Van pasando los pueblos, cambiando el paisaje de bosques a páramos, recodos, puentes y senderos. La mochila de los sabores, que no pesa nunca, también se enriquece.

¡La riqueza gastronómica del Camino es inmensa! Desde empanadas a orujos, pulpo, carnes y vinos. Con el atractivo siempre de la cercanía. Producciones locales y muchas veces incluso caseras, ofrecidas al peregrino desde las mismas puertas de las cocinas. Galicia es un placer. Y por supuesto, siempre para compartir, Tarta de Santiago.

I.G.P. Tarta de Santiago

En todo El Camino es fácil de encontrar y mucho más de reconocer: redonda, recubierta de azúcar glasé y con su sello único de identidad marcado por la Cruz de La Orden Santiago.

Desde 2007, además de la protección propia de sus Caballeros, cuenta con la europea gracias al título de Indicación Geográfica Protegida.

La receta, de origen medieval, tiene su originalidad en la escasez de almendros en el noroeste de la Península. Al ser la almendra ingrediente principal en la receta, se conseguía únicamente mediante la importación desde el levante español para usos medicinales y gastronómicos, reservados estos solo a los más pudientes.

La sencillez de sus ingredientes no podría ser más natural. Además de las almendras, huevos, azúcar, ralladuras de limón, brandy o vino dulce y azúcar glasé forman toda la lista.

La Tarta de Santiago es esponjosa y granulada. Su interior, de color dorado, presenta un sabor y aroma característicos a almendra y yema. Siempre deliciosa, acompañar un café o un vaso de leche con un trocito se convierte en una experiencia sublime.

En la actualidad, nueve obradores inscritos en el Consejo Regulador son los encargados de la producción, principalmente en A Coruña. La Tarta de Santiago viene envasada y etiquetada de origen. Siempre con el logotipo europeo de Indicación Geográfica Protegida y el sello oficial de la marca que incluye un número de serie único.

I.G.P. Tarta de Santiago
I.G.P. Tarta de Santiago

Paso a paso

Solo de esta forma, paso a paso, se completa el largo Camino de Santiago, a veces, tras casi un mes de marcha. Con la Tarta, cuando me la he llevado para casa, es igual, trocito a trocito. Por la tarde, a esa hora del café, té o simplemente un vaso de leche, me encanta disfrutar con su sabor.

Paro para descansar unos minutos del trabajo y mi mente desconecta y se marcha de peregrina. Recuerdo los albergues, los cruceiros y la concha con la flecha marcando la dirección del siguiente paso. Recuerdo más que nada, muchas personas que conocí de casi todo los rincones del mundo. Conversaciones profundas con completos desconocidos; la ayuda ofrecida y recibida sin ni siquiera tener que pedirla y el valor de lo poco cargado en una mochila o sobre la consciencia misma.

Windroseblog es nuestro mundo de sabores, nuestra brújula que tanta veces nos lleva al noroeste. El recuerdo de tantos sabores no pesa en los tobillos. Esta riquísima experiencia esencial para la vida misma se lleva ligera en la mochila del alma. Voy a buscar el sabor de unos mejillones gallegos, un queso San Simón da Costa ahumado y vino atlántico para encaminar mis pensamientos de nuevo bajo la senda de las estrellas y el apóstol. ¡Qué ganas de volver a Galicia!

¡Salud!

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