El Monumento – Castaño del Robledo

Introducción

Mi pasión por la Sierra de Aracena es difícil de disimular. La Sierra tiene un corazón. Entre Alajar, Aracena, Galaroza o Santa Ana, muy cerca de ahí, como cualquier otro ser viviente, la Sierra también late emanando todo su calor hacia fuera, derramando la esencia de toda su razón, salpicando con vida otros contornos y fusionando los elementos en mágica apariencia.

La vida misma en su esencia es caprichosa, a veces se esconde para después aparecer en todo su esplendor, otras juega con las formas y las sustancias en mezclas imposibles de adivinar, se protege o se exhibe de la noche a la mañana; muere en apariencia solo para dar nombre a la primavera. Quiere continuar besando al calor del Sol, creando sinfonías entre las hojas con trinos altos y aguas en arroyos escurridizos.

Castaño del Robledo

Castaño del Robledo es un pueblo pequeño asentado en estos parajes. La Sierra siempre estuvo, las casas han ido creciendo al calor de este corazón, remansadas en el valle. Su nombre propio parece haber sido prestado por los montes a conciencia para llamar a su corazón. Más allá de significados arcaicos e inventados, la Sierra ha sido natural como solo ella sabe ser. Castaños y robles. Más castaños y más robles de un bosque alto coronando la comarca hacia el cielo, tupiendo la ladera con frondoso manto abierto a resquicios por senderos y caminos puestos para perderse.

Castaño del Robledo (Huelva)

El Monumento Artesano

En esta armonía, como seres de paso, nómadas e inquilinos en el tiempo, vecinos de tanta exuberancia, extendemos nuestras manos no como hojas quietas y pacientes sino como rezo contante que recoge un fruto regalado adrede; esperado primero y cosechado después.

Teo, al frente de su obrador, El Monumento, sabe de castañas, higos, manzanas y nueces desde siempre. Sus mermeladas, mousses y patés se han hecho con el tiempo tranquilo que emana de este pueblo y su valle, aprendiendo a conservar el tesoro del otoño en sus frascos. El sabor queda ahí, como queda una vereda para volver a ser andada otro día, igual que el primero, fresca y placentera. El sabor de cada tarro me lleva una y otra vez. Es un viaje mágico desde mi cocina hasta el corazón de esta sierra.

Teo - El Monumento
Teo al frente de su obrador

Más información en www.elmonumentoartesanal.com

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