Darse un capricho – Geleé de vino de Rioja

Hay tiempo para todo en la vida. En nuestro día a día, cada semana, cada mes, es bueno saber encontrar esas pequeñas cosas que nos alegran la existencia y que aunque puedan parecer innecesarias, están ahí hechas y creadas, a nuestro alcance, para que las disfrutemos agradecidos y orgullosos de habérnoslas merecido.

Intruducción

Darse un capricho de vez en cuando es uno de esos pequeños placeres que la vida pone a nuestro alcance para dibujarnos de forma inmediata una bonita sonrisa. Son cosas que no necesitamos realmente, pero, ¿por qué no? Algo que nos gusta al pasar por un escaparate, nuestro restaurante favorito, un nuevo cromo a nuestra colección…

En mi caso, son dos las pasiones que me han llevado en numerosas ocasiones a disfrutar de estos pequeños “lujos”. Después de durante años haber ido completando mi taller particular con muchas más herramientas de las que se pueden encontrar en uno profesional y que casi seguro algunas de ellas no usaré en la vida, ahora que ya no caben más, me he volcado en la segunda, la gastronomía.

Me encanta probar alimentos nuevos y exóticos, descubrir vinos y quesos, o esas delicatesen que rara vez encontramos en las estanterías de los supermercados. Un licor autóctono que solo se conoce en una zona, una conserva regional o esos dulces que solo se elaboran en un pueblo en concreto, suelen ser mis tentaciones más irresistibles.


Geleé de vino de Rioja – El Monumento Artesano

Hace algunos días, mientras visitaba la Feria del aceite y Productos serranos Oleozufre 2016 (Zufre, Huelva), entre los stands de aceites de oliva, artesanía locales y demás productos serranos, encontré algo que llamó mi atención: Geleé de vino de Rioja. Casí de forma inmediata algunas preguntas saltaron a mi cabeza: ¿Qué significa “Geleé”? para esta primera una simple búsqueda en Google sobraba.

Como cabe imaginar es un término francés, agrupa lo que en castellano conocemos como gelatina, jalea y mermelada, así que el producto en sí queda abierto a interpretaciones. Tras un vistazo rápido a los ingredientes, comprobé que la base era de azúcar por lo que para nosotros quedaría más como una mermelada.

Por supuesto me lancé de inmediato a probarla y de ahí vinieron muy buenas sensaciones: la textura a la pala de untar y en boca era más propia de una gelatina que de una mermelada, con lo que comprendí que el término “geleé” era bien acertado. El sabor intenso, aunque no demasiado, sin saturar (como cabría esperar de una base azucarada), para nada empalagoso.

Carne con Geleé de vino de Rioja

El aroma a vino tinto en su justa medida me hizo imaginar varias posibles combinaciones desde los quesos frescos, pasando por patés hasta como salsa para carnes. Quiero recordar que pagué unos 4€ por el tarro de  200g.

Tras una simple búsqueda por Internet, me vi obligado a descartar la originalidad del producto, aunque con ello no debo de dejar de reconocer que para mí fue un agradable descubrimiento que recomiendo y en cualquier caso valoro de forma positiva, no solo por sus cualidades sino por la apuesta empresarial que representa. Estoy seguro que a poco lo acompañen de una campaña de marketing seria, puede llegar a suponer un gran acierto para la marca.

Más información en «El Monumento – Castaño del Robledo»

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