D.O.P. Lanzarote

D.O.P. Lanzarote – EL volcán y su sangre

Muy al sur de la España continental, D.O.P. Lanzarote nos ofrece sus caldos nacidos entre volcanes y vientos del Siroco.

La adaptación como clave suprema

De forma recurrente he oído a menudo hablar de las capacidades del ser humano como especie superior en la historia de la evolución. Está claro que la inteligencia lo es todo. Esta cualidad junto a la flecha del deseo ha sido la llave a lo largo de siglos que nos ha ido permitiendo alcanzar objetivos y metas, a veces, mucho más altas que las imaginadas.

Desde mi observatorio personal de la vida, creo que la palabra que mejor resume todo lo anterior es ADAPTACIÓN. Es en este hecho donde queda comprimida la inteligencia, el deseo y la evolución en sí misma. La necesidad o el deseo de adaptarse a los cambios exprimen cada una de nuestras cualidades como seres vivos. Plantas y animales de todas las especies son el vivo ejemplo.

Los humanos con nuestra «mayor inteligencia» somos capaces de asumir estos cambios con tiempos realmente irrisorios para la Historia. Esa es nuestra gran ventaja y quién sabe, si también, nuestro talón de Aquiles.

Ver a familias, niños y padres, intentando sacar lo mejor de la vida en cualquier lugar donde ésta se presente, ha sido siempre para mí motivo de reflexión y elogio. El gran abanico de circunstancias y climas que envuelven este planeta nuestro, es el mejor ejemplo. La vida, la cultura, el trabajo y el ocio se adaptan a cada rincón. Desde los desiertos sofocantes a los páramos helados, hay un denominador común en cada uno de sus habitantes: La adaptación.

Lanzarote es un curioso ejemplo de todo esto. Solo la mano del hombre ha sido capaz de transformar estas tierras difíciles en un auténtico paraíso. La exótica transformación de sus recursos naturales queda encumbrada en los viñedos sobre lava volcánica. Sus vinos son el tesoro de la voluntad de un pueblo.

Carretera entre volcanes - Parque Nacional de Timanfaya
Carretera entre volcanes – Parque Nacional de Timanfaya

D.O.P. Lanzarote

Hablar de grandes vinos, añadas fabulosas y bodegas con soleras viene siendo tema normal en numerosas páginas de Internet y publicaciones del sector. Sin menospreciar a nada ni a nadie, la originalidad de algunos caldos y las condiciones de adaptación de la vid a los terrenos más adversos hacen que algunos vinos merezcan nuestra atención por encima de lo normal.

Sin duda alguna los vinos de la Denominación de Origen Protegido Lanzarote son más que dignos de nuestra copa y alabanza.

Muy al sur de la España continental, el archipiélago de las Islas Canarias situado cerca de las costas africanas de Marruecos, presenta singularidades tan peculiares y paisajes tan extraños como los que podemos encontrar en la Isla de Lanzarote.

Algunas de las cifras más impresionantes que presenta esta pequeña isla son sus cerca de 2.000 viticultores repartidos en pequeñísimas parcelas familiares. Aun así alrededor de 2.000.000 de botellas han sido certificadas cada año por el Consejo Regulador de la D.O.

La variedad de uva Malvasía volcánica es sin duda una de las primeras a descubrir. Sólo la potencia de su nombre, invita a descorchar una botella y dejarse llevar por sus aromas. Listán blanca, moscatel, Diego, Burra Blanca, Breval, Pedro Ximénez, Listan negra y Negramoll, también encuentran su sitio en este viñedo único.

Una veintena de bodegas se reparten el suelo y los numerosos premios acumulados en los últimos años. Malvasía y Moscatel se repiten en el pódium cosecha tras cosecha.

«Postal lunar y clima desértico»

Un suelo oscuro, casi negro, de origen volcánico; cráteres que nos recuerdan postales lunares y un clima desértico hacen difícil creer que pueda éste ser el hogar de familias y pueblos enteros dedicados a la viticultura.

Imposible el uso de maquinaria en tan singulares viñedos, hace que todos los procesos en los “campos” se trabajen a mano, desde los cuidados de la planta, la cosecha y, cómo no, la creación de los hoyos en los que se alojan las cepas para resguardarlas de los cálidos vientos saharianos con la ayuda de muros de piedras superpuestas.

Todas estas características aportan un marcado sabor volcanicomineral a unos vinos perfectamente equilibrados con la alta acidez que presentan. Blancos, rosados, tintos y espumosos son mundialmente conocidos y saboreados gracias al fuerte impulso del turismo en la isla.

Restaurante a pie de playa en Lanzarote

Pescados de roca, papas arrugás y mojo canario

Abae, Antoñito, Tamboril o vieja son algunos de los nombres que reciben pescados propios de las aguas cercanas y que los que han podido viajar hasta tan singular destino, seguro que han probado, junto con una copa de los vinos de la tierra.

Se me ocurre la irrefrenable idea de maridar una botella que guardo en mi bodega. Una receta de papas arrugás, mojo canario y un poco de Queso Majorero, será la combinación perfecta para volar en recuerdos hasta el paraíso.

¡Salud!

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