I.G.P. Almendra de Mallorca

I.G.P. Almendra de Mallorca – Nieve en Mallorca

Cada año, I.G.P. Almendra de Mallorca siembra de flores blancas las ramas de las que, más tarde, brotarán uno de los frutos secos más apreciados en España.

Creando belleza

Todos tenemos la posibilidad de crear el mundo tal y como lo soñamos. De forma consciente o inconsciente, esto es así. Las circunstancias, las personas, el paisaje y nuestra casa entera es un cúmulo de pequeña decisiones que hemos ido tomando a lo largo de los años. En mayor o menor medida también está el factor suerte, claro que sí, pero creo fervientemente que doña perseverancia es más poderosa.

Elegir la belleza no consiste en colgar de las paredes pinturas clásicas ni buscar la pareja más fotogénica. La belleza, la que perdura y tiene raíces sanas es una mezcla de todas las cosas que nos rodean en perfecto equilibrio. Elegir personas y actividades que aporten y desechar las tóxicas, vigilar muy de cerca la procrastinación para que no se cuele en nuestro día a día y, sobre todo, soñar y elegir realizar estos sueños.

La belleza se respira y se siente casi más de lo que se puede ver a través de los ojos. Al entrar en una casa, por ejemplo, se muestra en el equilibrio, en esa simple regla de que cada cosa esté en su sitio y cierto orden y limpieza nos transmitan una sensación acogedora. En este momento, la palabra casa se torna en otra mucho más viva y bonita: hogar.

Con las personas es lo mismo. Sonreímos y disfrutamos en compañía de las que emanan luz, el tiempo se detiene y se disfruta de su encuentro. Cuando no es así, cambiar de acera o intentar ser nosotros los que podamos aportar un poco de paz, suelen ser las dos únicas vías plausibles.

El trabajo es una gran oportunidad para probarnos diariamente. Diariamente conocemos nuevos clientes y nos toca compartir nuestro tiempo con personas llegadas al azar y también, diariamente, hay que enfrentarse a situaciones que nos ponen a prueba. Crear belleza también en el trabajo es una filosofía áurea.

Hay un trabajo, unas personas, que llenan de sabor y belleza la Isla de Mallorca en un espectáculo natural, visual y gastronómico cien por cien garantizado.

I.G.P. Almendra de Mallorca

Todo comienza, repitiéndose cada año, a finales de enero. En las cotas altas de la Isla de Mallorca, en una metáfora de belleza indescriptible, parece como si la nieve caída del cielo sobre los campos fuera quien fecundara los almendros sembrados a miles. Así, al fundirse y empapar las raíces, estos no solo toman el agua de su vida, sino que agradecidos, honran a la madre, replicando su color en las ramas en flor.

Con este maravilloso espectáculo, comienza cada año el ciclo de la Indicación Geográfica Protegida (I.G.P.) Almendra de Mallorca. A partir de cada una de estas flores comenzarán a desarrollarse los frutos que para finales del verano estarán en su punto óptimo para la recolección.

En 2014 quedó finalmente adherido el sello oficial de la Unión Europea a la Almendra de Mallorca. Con este respaldo oficial, se enmarcaría un reconocimiento a la calidad, la tradición y las características únicas de las almendras y almendros cultivados en la Isla de Mallorca.

Año de nieve, año de bienes

En los últimos años, unas 250 explotaciones han sumado casi 4000 hectáreas dedicadas al cultivo de este fruto. Un progresivo aumento en las ventas y la producción llevó en 2020 a alcanzar las 870 toneladas. Con o sin cáscara, cruda o tostada, con o sin piel, la almendra producida en este inmejorable marco del Mediterráneo goza de popularidad desde hace ya varios siglos, con numerosas referencias bibliográficas y un importante peso específico en el panorama nacional. A mediados del siglo XX, representaba casi el 70 % de la producción española.

Con un sabor delicioso, ligeramente dulce y el punto justo de amargor que le aporta el tostado, los frutos secos en general y la Almendra de Mallorca en particular son referentes sólidos en los que se asienta la Dieta Mediterránea y la base de cualquier alimentación sana, natural y equilibrada. Rica en vitaminas, antioxidantes y proteínas, es ingrediente indispensable en innumerables recetas tanto locales como nacionales. Desde el gató mallorquín o la sopa de almendras, hasta la Tarta de Santiago en Galicia, los Mantecados y Polvorones de Estepa o los Turrones de Alicante. Este sabor conquista toda nuestra geografía aportando calidad y riqueza.

Helado casero de chocolate y almendras
Helado casero de chocolate y almendras

Esplendor en flor

Cuando es así, cuando además de en nuestra vida conseguimos llevar la belleza, a través de nuestra dedicación, nuestra profesión y labor, hasta los ojos de los demás, las sensaciones se vuelven inconmensurables envueltas por el orgullo del trabajo y la pasión.

Imagino los ojos de los hombres y mujeres de los almendrales de Mallorca al mirar a sus campos y al ver sus miradas reflejadas en las de otros muchos que solo se han acercado a ver los campos en flor. Presiento el orgullo y la felicidad en generaciones de abuelos, padres e hijos. Siento el placer, algunos meses después, al probar las primeras almendras mallorquinas del año.

¡Salud!

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